Una canción en la radio del autobús. Un tema grabado en un pendrive. Una canción escuchada en una fiesta, sin saber quién la canta. Durante mucho tiempo, descubrir música pasó por encuentros así, a veces por puro azar.
Hoy buena parte de la escucha pasa por plataformas que registran cada reproducción, pausa y salto, y usan esos datos para decidir lo que viene después. La recomendación llega lista, hecha para ti.
¿Cómo construye Spotify, técnica y discursivamente, la equivalencia entre personalización y descubrimiento musical, y qué condiciones establece esa construcción para la escucha?
Para pensar esta pregunta, la investigación recurre a una palabra antigua, creada para nombrar el encuentro con aquello que no se buscaba.